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Historia 24

Radha sirve a Tulasi

Un día Srimati Radharani escuchó el hermoso nombre “Krishna” y comenzó a repetirlo.

Radharani (soñadora):

Krishna… Krishna… ¡Qué nombre tan maravilloso! Krishna… Krishna… ¡No hay nadie más dulce que Aquel que se llama Krishna! Oh… ¡creo que me he enamorado!

Luego Srimati Radharani escuchó los dulces sonidos de una flauta.

Radharani (maravillada):

¡Qué melodía tan hermosa y suave! Aquel que toca la flauta así debe ser hermoso por fuera y por dentro. ¡Creo que me he vuelto a enamorar!

En ese momento entraron en la habitación sus amigas.

Lalita (alegre):

¡Íbamos a verte y en el camino encontramos a un joven muy hermoso!

Radharani (curiosa):

¿Y cómo era?

Chitra:

¡Te dibujaré su retrato!

(Chitra dibuja.)

Radharani (enamorada):

¡Oh, qué hermoso es! ¡Sus ojos y su sonrisa son tan encantadores! ¡Creo que me he enamorado otra vez!

Y Srimati Radharani comenzó a llorar.

Chitra (sorprendida):

¿Qué sucede?

Lalita (con cariño):

¿Por qué lloras?

Radharani (confundida):

¡No sé qué me pasa! ¡Me he enamorado de tres personas al mismo tiempo!

Chitra:

¿De tres?

Radharani:

Sí… primero del que tiene el nombre Krishna… luego del que toca la flauta… y ahora de este joven del dibujo.

Lalita (riendo):

¡No te preocupes! ¡Es el mismo joven!

Radharani (feliz):

¿De verdad? ¡Entonces mi amor por Él es tres veces más grande!

Chitra (sonriendo):

¡Mira por la ventana! ¡Aquel en quien piensas está regresando del pastoreo con las vacas!

Radharani miró por la ventana… y por la intensidad de sus emociones se desmayó. Las gopis comenzaron a abanicarla.

Lalita:

Radha, si quieres acercarte a Krishna, debes entregarle todo tu amor.

Poco a poco Radha recuperó el sentido.

Radharani (triste):

Si no puedo alcanzar Sus pies de loto… no deseo seguir viviendo en este cuerpo.

Al oír esto, Lalita fue rápidamente a buscar a Krishna.

Lalita (preocupada):

Krishna, desde que Radha vio Tu hermoso rostro está como paralizada. Apenas puede hablar y llora todo el tiempo. Por favor, permite que Te vea.

Krishna (con ternura):

Los dos sentimos amor el uno por el otro. Yo también deseo verla. Dile que pronto nos encontraremos en el bosque de Bhandiravan.

Lalita regresó con la buena noticia.

Lalita (feliz):

¡Él también quiere verte! Si Le sirves con devoción, obtendrás lo que deseas.

Radharani (pensativa):

¿Pero cómo debo adorar a Krishna?

Lalita:

¡Adorar al árbol Tulasi trae la mayor fortuna y bendiciones!

Radharani:

¿Y qué debo hacer?

Lalita:

Debes mirar a Tulasi, tocarla, meditar en ella, glorificarla, inclinarte ante ella, ofrecerle oraciones y regarla. Si la sirves cada día, Krishna será tuyo.

Entonces Radharani fue al bosque y trajo una planta de Tulasi. La colocó en un hermoso templo decorado con joyas, perlas y banderas.

Radharani:

Amigas, ayudádme a decorar el templo.

Las gopis ayudaron a adornarlo con guirnaldas y telas de seda.

Cada día Radharani adoraba a Tulasi con gran devoción. Mes tras mes la regaba con leche y dulces jugos.

Finalmente, en el primer día del mes de Vaishakha, terminó su voto.

Radharani (feliz):

Inviten a doscientos mil brahmanes a mi palacio. ¡Prepararemos un gran banquete!

Preparó un maravilloso festín con 56 platos y alimentó a todos los invitados.

Luego les dio regalos: hermosas ropas, joyas, oro y perlas.

Todos estaban muy felices.

De pronto apareció Tulasi-devi en persona.

Ella abrazó a Radha.

Tulasi (con cariño):

Estoy muy complacida contigo. Has conquistado mi corazón con tu amor y devoción. Tu deseo pronto se cumplirá.

Radharani (humilde):

Por favor concédeme devoción pura a los pies de loto de Sri Krishna.

Tulasi:

¡Que así sea!

Luego Tulasi desapareció.

Poco tiempo después, Krishna fue al palacio de Radha, pero disfrazado de una hermosa gopi.

Radharani (sorprendida):

¡Qué hermosa joven!

Radha la recibió con respeto, la sentó en un trono y le ofreció hospitalidad.

Radharani:

¿Quién eres? Me siento tan feliz contigo… como si estuviera con Krishna.

Krishna disfrazado:

Mi nombre es Gopadevata. Vivo en Gokula y he venido a verte.

Radha lo llevó a pasear por el jardín. Jugaron y disfrutaron del tiempo juntos.

Al atardecer, la visitante dijo:

Krishna disfrazado:

Debo regresar a casa, pero mañana volveré al amanecer.

Radha comenzó a llorar y se desmayó nuevamente.

Krishna la consoló y se fue.

Al día siguiente regresó otra vez disfrazado.

Radha lo recibió con gran alegría.

Pero la visitante fingió estar triste.

Radharani:

¿Por qué estás triste?

Gopadevata:

Krishna me detuvo en el camino y exigió un impuesto. Cuando me negué, rompió mi vasija de yogur y luego me abrazó.

Radharani (con entusiasmo):

¡No hables mal de Él! Krishna protege a las vacas y a todos los habitantes de Vrindavan. ¡Sus virtudes no tienen fin!

Gopadevata:

Creeré tus palabras cuando Krishna venga aquí.

Entonces Radha cerró los ojos y meditó en Krishna.

En ese instante Krishna apareció en Su verdadera forma.

Krishna (con amor):

Cuando escuché el llamado de tu corazón, lo dejé todo y vine.

Radha tocó Sus pies de loto y su corazón se llenó de felicidad.

Así se cumplió la promesa de Tulasi-devi, y el deseo de Radharani se hizo realidad.